Natura morta 

Mónica Arreola 

Juan Villavicencio se ha caracterizado en su trabajo escultórico por mimetizar objetos que pueden ser hallados con frecuencia en nuestro transitar cotidiano, digamos por ejemplo en la calle, supermercados, tienda de artesanía mexicana, incluso en nuestra casa. Sus objetos elaborados en cerámica radican en la hibridación de formas, texturas y colores. Combinan también conceptos teóricos y procesos de trabajo que se enfrentan, cruzando desde lo tradicional a lo industrial; lo hecho a mano al molde y lo antiguo a lo contemporáneo, este encuentro de contraposiciones da como resultado en su trabajo la creación de figuras igualmente opuestas, por un lado, abstractas (serie, Oscuranas, 2017) o figurativas (serie, Jauría, 2012). Villavicencio presenta en esta ocasión en 206 arte contemporáneo obra inédita, una serie de esculturas que nos evocan a las pinturas de los Bodegones del siglo XVII, conocidos también como Naturaleza Muerta, pinturas que representaban conjuntos de flores, animales, objetos y utensilios de cocina por mencionar algunos, que contenían a su vez simbolismos religiosos o alegóricos.

 

También otra particularidad que nos sugiere las esculturas de Villavicencio es la subjetividad y el misterio del trabajo pictórico del siglo XX del italiano Giorgio Morandi, quien a partir de sus pinturas formalizaba composiciones de objetos básicos encontrados en mercados de segunda mano. En cada una de las composiciones presentadas en Natura Morta observamos conjuntos contenidos sobre una base que propone una jerarquía para los objetos, dando una impresión de un proscenio teatral en formato circular generando una contemplación directa e única a cada conjunto para observar el dialogo entre ellos. Sus conjuntos inspirados en Bodegones son presentados en un formato tridimensional, mezclando técnicas de la cerámica industrial con el uso de moldes para hacer cientos de reproducciones y técnicas antiguas de torno alfarero.

 

En Natura Morta, los objetos son fácilmente reconocible a nuestra vista, cada artículo es para el consumo personal, de producción masiva, de envase plástico (la mayoría) y desechable. Cada una de sus piezas nos hace reflexionar sobre las estructuras y significados de los objetos, por un lado estos objetos han adquirido otro estado, otro valor, han pasado de lo industrial y desechable a único y coleccionable. Natura Morta de Juan Villavicencio contrapone y desafía formas, colores, texturas y técnicas, apunta también nuestro acto de consumo y acumulación, una representación tal vez de quienes somos a partir del objeto.

Texto publicado para la exhibición Natura morta, 2019.